La iluminación general es aquella que aporta visibilidad básica a una estancia.
Son las lámparas de techo corrientes que aportan la iluminación principal de la casa.
Aconsejamos utilizar lámparas que no produzcan mucha sombra ni deslumbren, además de que sean de bajo consumo pues son las que más tiempo suelen pasar encendidas.
Iluminación puntual o focal, es más intensa que las demás, y se utiliza para iluminar lugares concretos.
Como zonas de trabajo, de juego o para comer, donde se requiere más luz que la general, tanto para mayor visibilidad como para contrarrestar las sombras que ésta pueda producir.
Recomendamos lámparas que no se calienten mucho, pues al estar cerca de ellas pueden producir demasiado calor e incomodar.
La iluminación ambiental nos referimos a esa que puede servir de general cuando ésta esta apagada.
Son luces más tenues y que simplemente intentan crear ambiente en la habitación, como su mismo nombre dicen.
La iluminación decorativa es aquella destinada a destacar objetos o partes de la estructura del hogar.
Por ejemplo, las luces de los peces, tiras de LED a los lados de una alfombra, o unos focos que alumbren un bonito trofeo.
La función de la iluminación decorativa no es iluminar la habitación, sino un objeto concreto, independientemente del resto de iluminación del hogar.
En cuanto a la forma que tienen los distintos tipos de iluminación para aplicar su luz, podemos distinguir también cuatro estilos de luces.
Estos son: directa, indirecta, difusa y semidirecta.
Hablamos de luz directa cuando el haz de luz se dirige directamente a la zona a iluminar, así como la zona en la que incide recibe luz directa, y el resto indirecta.