Pagar con el móvil, como no
Sin duda alguna, el uso más conocido y extendido del NFC es el de pagar con el móvil.
El primer paso pasa por cargar nuestras tarjetas bancarias en el wallet correspondiente, sean Google Pay en Android, en Cartera en los iPhones, o aplicaciones de terceros.
Para pagar, sólo tendremos que acceder a dicha aplicación, que tienen acceso directo mediante una combinación de teclas, elegir la tarjeta para después acercar el móvil al terminal de pago y listo.
Ya son mayoría, por no decir casi todos, los bancos que permiten usar sus tarjetas en los móviles, pero asegúrate de este punto si quieres usar tu móvil para pagar.
El pago mediante NFC no se limita a móviles, porque cada vez es más habitual encontrar con smartwatches que permiten pagar, algo muy útil por ejemplo para quien sale a correr sin el móvil y quiere hacer la compra a su vuelta.
Cada día son menos los comercios que no permiten pagar con tarjeta, o con el móvil o cualquier otro dispositivo con NFC, pero sea por esto o por cualquier otra razón, el efectivo sigue siendo necesario en ocasiones.
El NFC es un aliado también para conseguir efectivo, porque acercando el móvil al lector de NFC de los cajeros nos podemos identificar para hacer cualquier operación.
Más allá de la rapidez de identificarse con el móvil, hay una ventaja importante de sacar dinero con el móvil en un cajero: que nunca más te olvidarás la tarjeta en él.
Identificación en el cajero con un toque
Cada día son menos los comercios que no permiten pagar con tarjeta, o con el móvil o cualquier otro dispositivo con NFC, pero sea por esto o por cualquier otra razón, el efectivo sigue siendo necesario en ocasiones.
En numerosos lugares, sobre todo turísticos, es habitual ver etiquetas NFC para acercar el móvil y acceder a información con ese simple toque.
Y si gracias al NFC podemos pagar con nuestras tarjetas bancarias, ¿cómo no vamos a poder usarlo en el transporte público?
En las mismas aplicaciones donde guardamos las tarjetas del banco es posible guardar algunos abonos de metro, autobuses, cercanías y tranvías.
El problema aquí es que es cada empresa de transporte la que tiene que negociar con Apple o Google para integrar sus abonos en los móviles, y por eso esta posibilidad se limita todavía a un número reducido de ciudades.
La tarjeta del metro, en el móvil
Y si gracias al NFC podemos pagar con nuestras tarjetas bancarias, ¿cómo no vamos a poder usarlo en el transporte público?
Pasar fotos o cualquier archivo más rápido
En cambio, poner en contacto mediante el NFC dos dispositivos compatibles es muy sencillo, porque basta con acercarlos para que se emparejen y que se inicie la transferencia de archivos, que aunque no seamos conscientes, se hace por Bluetooth o WiFi.
Emparejar el móvil con altavoces
Y si el NFC es útil para poner en comunicación un móvil y una cámara, para pasar fotos o videos entre ellos, también es útil para otro tipo de emparejamientos, entre un móvil y un altavoz, por ejemplo.
Acceder a información de manera rápida
En numerosos lugares, sobre todo turísticos, es habitual ver etiquetas NFC para acercar el móvil y acceder a información con ese simple toque.
Automatización de acciones
Probablemente el uso más desconocido del NFC se esconde tras unas pequeñas pegatinas o etiquetas para incorporar a un llavero, que llevan en el mercado años y son realmente baratas.
Estas etiquetas se configuran en su aplicación, donde se determina qué tiene que hacer un teléfono al tocarlas.