Muchas aplicaciones de control parental, usadas para filtrar el contenido al que los menores pueden acceder a través de teléfonos inteligentes y otros aparatos, comparten información de terceros y ponen en riesgo la privacidad de padres e hijos.
Un 75 % involucran a terceros que utilizan esos datos para las redes sociales o la publicidad, y el 80 % de ellas no lo especifican en sus políticas de privacidad.
Con algunas de estas aplicaciones no puedes mirar nada en tu teléfono móvil sin que la información sea enviada a un servidor de fondo.
La experta mostró su sorpresa por la manera en la que estas aplicaciones atentan contra la privacidad, dada la creciente preocupación por este asunto entre la sociedad, y las leyes que protegen el acceso a los datos de los menores sin un consentimiento parental claro.
Los investigadores suizos y españoles esperan que esta información abra el debate sobre si la capacidad de estas aplicaciones para proteger a los menores justifica los riesgos de privacidad que conllevan.
Si vamos a permitir que se supervise a los niños con aplicaciones, probablemente deberían estar mucho más controladas y regularizadas.
La pregunta es por quién y cómo, y esto es difícil.
Los autores del estudio pidieron a los reguladores que garanticen que estas aplicaciones son seguras en términos de privacidad por encima del precio y la utilidad, para ayudar a que los padres tomen buenas decisiones.