El secreto está en tu sistema endocannabinoide, una especie de red que ayuda a mantener el equilibrio en tu cuerpo. El aceite de cáñamo para dolores contiene CBD, que se une a receptores CB1 y CB2 de tu sistema nervioso, ayuda a regular la inflamación, contribuye a bloquear la percepción del dolor y relaja la zona afectada. No es una varita mágica, pero para ciertas molestias, funciona de maravilla. Dolores musculares, articulares, de espalda y por inflamación son algunos de los tipos de dolores que puede aliviar el aceite de cáñamo. La evidencia científica crece cada año, por ejemplo, un estudio publicado en Frontiers in Pharmacology destaca el potencial del CBD como analgésico y antiinflamatorio. Otra revisión en Journal of Pain Research muestra mejoras en dolores crónicos musculoesqueléticos.
Siempre hay que recordar: cada cuerpo es único, lo mejor es probar y observar cómo reacciona. El aceite de cáñamo para dolores musculares es seguro para la mayoría, pero ojo: no aplicar en heridas abiertas ni piel irritada, haz prueba de alergia en una zona pequeña, guarda en lugar fresco y seco, alejado del sol. Y sobre todo: si tienes dudas, consulta con tu especialista de confianza. El aceite de cáñamo para dolores es uno de esos pequeños grandes aliados naturales que merece un hueco en tu botiquín. Para tus músculos cargados, tus articulaciones guerreras o ese tirón inoportuno, apuesta por lo natural, certificado y testado.
Depende del dolor y tu piel, normalmente entre 15 y 45 min tras el masaje, se puede usar todos los días, incluso varias veces si lo necesitas, eso sí, no abuses de la cantidad. No es adictivo ni produce dependencia, el cáñamo industrial no genera adicción ni efecto psicoactivo.