El ángulo de apertura de la puerta en cuestión será como mínimo de 90º. Para esto, es importante cómo colocar en el suelo los topes de la puerta y no reducir este ángulo. El ancho de paso libre debe ser mínimo de 80 cm, siendo 100 cm lo recomendable. Las puertas deben llevar en la parte inferior un zócalo metálico para evitar posibles roturas con el roce de sillas de ruedas u otros elementos de ayuda. En cuanto a la altura libre del hueco de la puerta, deberá tener como mínimo 220 cm. Importante recordar que se debe evitar el uso de puertas excesivamente pesadas, o bien acomodarlas con mecanismos de apertura automática. En cuanto a puertas correderas con cierre automático, tendrán que estar equipadas con sistemas de apertura automáticos en casos de aprisionamiento. Los mecanismo de detección que tienen estas puertas automáticas deben cubrir todas las zonas, para poder detectar a todo tipo de personas, como niños, usuarios en silla de ruedas o personas con baja altura. El compromiso de garantizar la accesibilidad a las personas mayores o con movilidad reducida cada vez es mayor. Por ello, en muchas comunidades de propietarios, los vecinos están adoptando estas soluciones en beneficio de aquellas personas a las que abrir una pesada puerta de portal les supone un gran esfuerzo físico. Automatizar una puerta de portal con un muelle eléctrico, operador, mecanismo para apertura de puerta o motor batiente ayuda a eliminar las barreras arquitectónicas en el portal, además de mejorar el control de acceso.