El autismo es un trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social. El azul es el color que se asocia a él. Desde hace años, se ha utilizado para dar visibilidad a las personas con trastornos del espectro autista (TEA), así como para mejorar su comprensión, promover su aceptación, difundir sus experiencias, reafirmar sus derechos y, en definitiva, sensibilizar a la sociedad con esta realidad. La elección de este tono como símbolo del autismo se debe a que representa de alguna manera lo que viven a diario las familias y las personas con TEA. Hay veces que el azul es brillante y calmo como el mar en un día de verano, y otras veces ese azul oscurece y se disipa como un mar de tempestad. La asociación estadounidense Autism Speaks creó en 2010 la iniciativa Light It Up Blue para apoyar a las personas con trastornos del espectro autista. Cada 2 de abril miles de edificios y monumentos emblemáticos de todo el mundo se iluminan con el color azul como muestra de apoyo y solidaridad con las personas con autismo y sus familias.