En la medida de lo posible, utilizar texturas que se asemejen al tacto que el elemento representado tendría en la realidad. Asegurar que los materiales se adhieren al soporte de forma duradera y segura. Evitar las piezas demasiado pequeñas que se puedan arrancar y tragar en el caso de niños y niñas pequeños. Distinguir los elementos clave de los innecesarios y eliminar estos últimos, ya que pueden distorsionar la información esencial en la que el niño o niña se debe fijar. Colocar pocos elementos en una lámina dado el carácter analítico del tacto; si se requieren más elementos, es preferible utilizar varias láminas. Utilizar la forma más prototípica de la figura, bien de frente o de perfil. Evitar el uso de perspectivas en los paisajes y, sobre todo para niños y niñas pequeños, mantener la línea del suelo en la parte inferior de la lámina y de cielo en la parte superior. Destacar en cada elemento un aspecto clave que haga que el niño o niña lo reconozca con facilidad.
En los textos, se utilizará de manera preferente la letra Arial. El tamaño utilizado será como mínimo de 14, si bien éste se adaptará a la funcionalidad visual de cada alumno o alumna concretos. Contrastar bien los elementos respecto del fondo, con contornos concretos y gruesos, y sin fondos que distraigan al estudiante de las figuras principales. Utilizar colores contrastados como por ejemplo el negro sobre blanco, blanco sobre negro o el amarillo sobre negro. No utilizar papel brillante o con destellos. Evitar las sombras de los objetos porque pueden confundirse con otros elementos. Minimizar la superposición de figuras y maximizar el contraste entre figuras cercanas. El tamaño de las figuras debe ser acorde al tipo de patología visual del alumno o alumna.