Entre las actividades nuevas, que los mayores españoles deseamos hacer tras nuestra jubilación, figura en primer lugar el turismo, seguido del deporte, cursos de manualidades y otras actividades formativa.
Salir a bailar o asistir a espectáculos también son pasatiempos deseados, sobre todo lo segundo, especialmente por los hombres.
Asistir a centros de ocio especiales para la tercera edad va a continuación.
En último lugar, las actividades que suscitan menor interés son las relativas al voluntariado social, que solo le parecen atractivas a seis de cada 100 mayores, de acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida de los Mayores.
Lo que ocurre es que esas preferencias se diluyen a la hora de llevarlas a la práctica, con la única excepción del turismo.
De acuerdo con los datos de Eurostad, en el año 2003 en España hubo unos dos millones de turistas mayores, lo que quiere decir que de cada nueve turistas españoles uno era mayor de 65 años.
El resultado es que viaja el 29,2 por ciento de los mayores españoles, una tasa muy superior a la de Bélgica, Finlandia o Portugal, aunque menor que la de Dinamarca o Alemania.
Según la Encuesta de empleo del tiempo del INE, los mayores tenemos de media casi cuatro horas más de tiempo libre al día que el resto de los españoles.
De ese tiempo, la mitad lo emplean en los cuidados del hogar y en los personales.
El resto lo dedicamos a actividades de ocio que se reducen a la audiencia de medios de comunicación, vida social y actividades deportivas.
Ellas no se jubilan.