Las pacientes que están más predispuestas a sufrir debilitamiento del piso pélvico son mujeres que hayan tenido partos vaginales, si el peso del bebé es superior a 3 kilos 800 gramos, o aquellas en las que en su parto se haya tenido que utilizar un fórceps, son los factores de riesgo más importantes.
No son patologías que tengan mucha mortalidad, pero sí tienen mucha morbilidad, porque la paciente tiene afectación de su calidad de vida, hay que pensar en cómo se sentiría alguien que no tiene capacidad de contener la orina, por ejemplo, que tiene que ocupar pañitos diarios para protegerse.
El grupo de pacientes mayores entre 70 y 80 años deberían consultar lo más precozmente posible, porque tienen prolapso genital, tienen dificultad para ir al baño, así se evita tener infecciones urinarias en forma frecuente, además de una falla renal, una sepsis de foco urinario y se evita también que pueda morir, al estar susceptible de sufrir una caída en la ida al baño. La disfunción del piso pélvico causa un conjunto de patologías con sintomatología oculta que provoca una reducción de la calidad de vida de pacientes, familiares y cuidadores.
Su prevalencia aumenta considerablemente con la edad. Habría una importante asociación entre sarcopenia, fragilidad e incontinencia urinaria y fecal que lleva a un aumento de la mortalidad.
Particularmente, en los pacientes ancianos y frágiles, el enfoque multidisciplinario e integrado para el diagnóstico y tratamiento, tiene un impacto importante en el cuidado de la salud y en evitar complicaciones. Las medidas de prevención son amplias porque van a identificar los factores de riesgo de cada mujer, lo más importante es que mantengan un peso corporal sano, es decir, que no tengan sobrepeso, con un índice de masa corporal idealmente menor a 25.