El corcho es el mejor aislante acústico que existe en la naturaleza.
Una corteza vegetal repleta de celdas que poseen una enorme capacidad para absorber el ruido y que es tan ligera que resulta perfecta para cubrir muros, techos y suelos.
Además, puede recubrirse de cualquier otro aislante acústico para conseguir la máxima insonorización.
La espuma de poliuretano posee unas propiedades idóneas para aislar térmica y acústicamente cualquier espacio.
Dada su gran densidad, es ideal para revestir techos y tabiques, así como para rellenar las cámaras que dan a la fachada.
La fibra de vidrio o lana de roca no es inflamable, esa es la razón por la que casi todas las viviendas de nueva construcción están revestidas con este aislante acústico.
El geotextil destaca, además de por su gran resistencia y su durabilidad, por ser tan buen aislante acústico como térmico.
Las planchas asfálticas son las preferidas para insonorizar terrazas, lo que distingue a las láminas asfálticas del resto de materiales es su flexibilidad y su capacidad para atenuar y aspirar los ruidos potentes.
La fibra de poliéster es un material poroso capaz de mitigar el ruido que suele instalarse en paredes, tanto de viviendas, como de oficinas.
La espuma de melamina es un aislante acústico flexible y poco pesado, un material que aminora el ruido y mejora la acústica de cualquier sala y que, por su aspecto, puede dejarse perfectamente a la vista.
La multicapa es un aislante acústico de primer nivel que suele presentarse en forma de láminas de distintas anchuras y que a menudo se combina con otros materiales para conseguir una insonorización total.