La certificación FSC acredita y garantiza al consumidor que los productos que llevan esta etiqueta están elaborados con materia prima procedente de bosques gestionados según criterios de sostenibilidad y buenas prácticas.
Estos recursos de origen forestal pueden ser:
maderables: la madera, las fibras de celulosa para elaborar la pulpa con la que se fabrica el papel y el cartón, y las fibras celulósicas de uso textil
no maderables: el corcho, el caucho o el látex, la resina y otros aprovechamientos como miel, frutos de los árboles, setas, plantas aromáticas y medicinales, caza y ganadería extensiva.
La certificación FSC es muy importante porque garantiza que la materia prima con la que se ha elaborado un artículo proviene de prácticas sostenibles.
Puedes encontrarla en productos relacionados con el ámbito forestal, ya sean de madera, papel o derivados, y, por supuesto, también en aquellos embalajes que cumplen con estos criterios de protección de los bosques en su proceso de fabricación.
El FSC emite tres tipos diferentes de certificados:
Certificación de madera controlada. La madera controlada solo puede mezclarse con material certificado durante la fabricación de productos FSC mixtos.
Certificación de manejo forestal. Confirma que una zona concreta de un bosque se está utilizando según los principios y criterios del FSC.
Certificación de cadena de custodia. Comprueba que los productos con etiqueta FSC que están a la venta provienen de materiales de bosques certificados por FSC.
Este tipo de acreditación se puede encontrar en millones de productos de origen forestal.
De acuerdo con la propia organización, estos son los beneficios que se consiguen con la acreditación:
La construcción se torna ambiental y socialmente responsable. El uso de la madera o el corcho en los edificios reduce el impacto medioambiental y ayuda a controlar las emisiones de gases de efecto invernadero.
El empleo de estos materiales fomenta los proyectos diferenciadores. La madera y el corcho son atractivos, sencillos de trabajar, renovables y reciclables.
Asegura el cumplimiento de la normativa ambiental. Utilizar productos forestales hace que las empresas cumplan con las regulaciones y leyes ambientales.
Se promueven más bosques y mejores. Los bosques gestionados de manera sostenible y responsable garantizan a largo plazo los recursos naturales.