La autenticación facial utiliza cámaras para crear un mapa único del rostro del usuario, aunque su nivel de seguridad varía según el tipo de sensor del dispositivo.
Sensores 3D: son altamente seguros, ya que capturan no solo la imagen, sino también la profundidad del rostro, lo que dificulta los intentos de suplantación con fotos o videos.
Sensores 2D: representan un nivel de seguridad inferior porque solo capturan imágenes planas, haciéndolos vulnerables al fraude.
El uso de la huella digital para desbloquear un móvil es otra estrategia popular y segura.
Este método transforma la huella en un código único que debe coincidir con el registro almacenado.
No obstante, existen riesgos: las huellas dactilares pueden ser copiadas a partir de marcas dejadas en superficies como cristales o tiradores de puertas.
Según Márcio Teixeira, miembro del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) y profesor del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de São Paulo (IFSP), la combinación de métodos es la mejor manera de proteger los dispositivos móviles.
Puedes configurar una contraseña alfanumérica compleja [con letras y números] como bloqueo predeterminado de tu celular y dejar la autenticación facial como método adicional en caso de que olvides la contraseña, por ejemplo.
La autenticación facial mediante sensores 3D destacan como las opciones más seguras.
Sin embargo, combinar diferentes métodos resulta clave para maximizar la protección.
Las contraseñas largas y complejas, compuestas por una combinación de letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos, son consideradas uno de los métodos más seguros.