Los fundamentos del interiorismo son la base para crear espacios equilibrados, funcionales y visualmente atractivos. El equilibrio busca una distribución armoniosa de los elementos para evitar zonas saturadas o vacías. El ritmo guía la mirada a través de repeticiones y patrones que aportan dinamismo y unidad. Todo espacio necesita un punto focal, ese elemento que capta la atención y da personalidad al conjunto. La proporción y la escala aseguran que cada mueble y objeto esté en consonancia con el entorno, mientras que el contraste añade vida y profundidad mediante combinaciones de colores y texturas.
Los 7 principios fundamentales del diseño de interiores son:
1. Equilibrio
2. Ritmo y Repetición
3. Contraste
4. Énfasis
5. Proporción y Escala
6. Armonía y Unidad
7. Espacio Negativo.
El equilibrio en el diseño interior se refiere a la distribución armoniosa de elementos visuales en un espacio. El ritmo se logra a través de la repetición de elementos visuales, como formas, colores o patrones, en un espacio. El contraste implica la combinación de elementos diferentes para crear impacto visual y resaltar características específicas. El énfasis se refiere a la creación de puntos focales o áreas destacadas en un espacio. La proporción y la escala se relacionan con el tamaño y la relación entre los elementos en un espacio. La armonía se logra cuando todos los elementos en un espacio trabajan juntos de manera cohesiva. El espacio negativo, también conocido como espacio en blanco, es el área vacía alrededor y entre los elementos en un diseño.
Los 7 principios fundamentales de diseño de interiores son la base sobre la cual se construyen espacios visualmente atractivos y funcionales. Al comprender y aplicar el equilibrio, el ritmo, el contraste, el énfasis, la proporción y escala, la armonía y unidad, y el espacio negativo, los diseñadores pueden crear ambientes que cautiven los sentidos y brinden una experiencia estética y placentera a quienes los ocupan.