La tecnología inclusiva permite realizar tareas habituales que son difíciles, en especial los que tienen capacidades diferentes. Las herramientas posibilitan que esas personas puedan participar en la sociedad, porque van a tener herramientas para mejorar sus capacidades de comunicación y su autonomía. Asistentes virtuales dispositivos que responden a comandos de voz como Siri, Cortana, Alexa y otros son útiles para las personas que tienen problemas de visión o que tienen dificultades para escribir, o problemas de movilidad. Herramientas de dictado y subtitulado convierten audio a texto y pueden servir para personas con dificultades para teclear, pero también para personas sordas. La función de dictado se puede utilizar, por ejemplo, en el paquete Microsoft 365, y también el subtitulado en tiempo real a través de Microsoft Teams y Power Point. Action Blocks, de Google es una aplicación que permite configurar botones que realicen secuencias de tareas. Live Caption, o herramientas de subtitulado instantáneo añade subtítulos de forma automática a vídeos, podcasts y mensajes de audio. Estos son sólo algunos ejemplos de aplicaciones, sistemas o proyectos que emplean tecnologías inclusivas, como pueden ser las que permiten el reconocimiento de la voz y la síntesis de la voz, dos puntales clave para desarrollar muchas de las aplicaciones mencionadas. Pero existen muchas más tecnologías que permiten superar dificultades, como pulsadores adaptados que permiten realizar la acción del clic ya sea con la mano, el pie o con el mentón. También existen ratones y teclados adaptados, con diferentes tamaños de letras, colores y diferentes distribuciones de las teclas. En definitiva, cada vez hay más tecnología inclusiva al servicio de las personas con discapacidad, algo que nos beneficia a todos y que nos permite construir un mundo inclusivo en todos los ámbitos que se te puedan ocurrir.