Los estímulos sensoriales son aquellos que recibimos a través de los órganos de los sentidos y que nos ayudan a percibir e interaccionar con el entorno. Tradicionalmente, cuando hablamos de sentidos tenemos en cuenta la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. El tacto es uno de los sentidos tradicionales.
Las personas con TEA pueden tener una «sobrecarga sensorial» y sentirse cargados o excedidos en una situación sensorial que para las personas que no tienen este trastorno resultaría inocua.
Es aquí donde entran los Fidget Toys, que pueden ayudar a disminuir la ansiedad y a regularse. Estimula los sentidos auditivo, táctil y propioceptivo.
Si aprietas las burbujitas obtienes una estimulación táctil satisfactoria.
El grosor del material puede variar lo agradable que resulten al tacto.
Son unos tubos con una red de un material flexible que contienen dentro una canica que se desplaza de un lugar a otro, dependiendo de dónde aprietes, provocando una estimulación táctil.
Ofrecen una sensación de movimiento continuo y pueden ser de diferentes texturas, tamaños y materiales, proporcionando una estimulación tanto visual como táctil.
Son cuerdas de goma de diferentes texturas y de colores llamativos resistentes a tirones y mordiscos.
Cada cara de estos cubos está construida para estimular sensorialmente de distintas maneras, estimulando los sentidos táctil, visual, vestibular y auditivo.
Es útil para ser manipulado de manera silenciosa y así estimular el tacto.
Un objeto gracioso, portátil, silencioso y satisfactorio a nivel táctil y visual.
Existe una gran variedad de artilugios de este tipo, desde objetos con formas de animalitos graciosos, a pelotas antiestrés con los más variados rellenos.
Debes encontrar el tacto exterior y el relleno que estimule la propiocepción de manera más adecuada para quien lo use.
El giro es satisfactorio y es bastante discreto, ya que no produce ningún sonido, estimulando los sentidos vestibular y táctil.
Suelen ser joyas ajustables con adornos que giran o cuentas que se desplazan, por lo que su estimulación es tanto visual como táctil y vestibular.
No existen los mismos patrones de experiencias sensoriales perceptivas en dos personas con TEA, por lo que cada persona debe encontrar aquellos estímulos sensoriales que le resulten placenteros y que les puedan ayudar, y detectar aquellos que le resulten aversivos o avasallantes, para prevenirlos, evitarlos o generar estrategias para poder regularlos.