La principal diferencia entre el vinilo y PVC, es que el primero está creado a base de etileno, usando gran variedad de compuestos, mientras que el PVC consta, básicamente, de polímero de cloruro de vinilo y cloruro de polivinilo.
Una de las cosas que le diferencian es el tipo de materia con la que están compuestos.
Lo que hace tan famoso al PVC es que se trata de un material de construcción resistente que es, en cierta manera, económico.
No obstante, aquello que los separa de una manera trascendental es la dificultad de cada uno de ellos para ser instalado, siendo muy pocos los elementos que engloban las diferencias entre el vinilo y PVS.
Cuando se habla de las diferencias entre vinilo y PVC como materiales, y atendiendo a los elementos específicos que les componen, estas no son tan marcadas; sin embargo, cuando se trata de los pavimentos elaborados con estos, a simple vista pueden lucir igual, pero su presentación e instalación son totalmente contrarias.
Por ejemplo, el suelo de PVC es comúnmente presentado mediante losas, mientras que el suelo de vinilo se comercializa en forma de láminas o rollos.
Ahora bien, la presentación en losas del PVC lo convierte en un pavimento con una gran resistencia y durabilidad, además de ser antideslizante;
por esta razón es tan popular en zonas de un hogar como el garaje, ya que aguanta perfectamente el peso de un vehículo, así como muy recomendable si hay niños o personas mayores.
Sin embargo, esto no ocurre con los suelos de vinilo, que son más adecuados para espacios interiores como salones o habitaciones.
La instalación del vinilo y el PVC: principal diferencia
A pesar de todas las variantes que hemos comentado, la instalación es, sin duda alguna, la más significativa diferencia entre el vinilo y el PVC.
Empezando con los suelos de vinilos, estos tienen una instalación más difícil y dura en comparación con la de los suelos de PVC, y, en especial, si viene en forma de rollos, ya que este tipo de suelo en dicho formato se debe cortar de una manera determinada de acuerdo a las características del espacio en el que se vaya a instalar.
En cuanto a los suelos de PVC, su instalación es mucho más fácil y cómoda, siendo la preferida incluso a escala industrial.
Esto se debe a que su formato de losas unitarias permite un sistema de instalación por encaje, el cual hace posible inclusive un reemplazo de cualquiera que esté deteriorada sin problema o complicación.
Entre las ventajas en común de estos pavimentos, se encuentra su capacidad de aislar el agua.
En otras palabras, se puede decir que son impermeables, por lo que son una excelente opción de suelo para lugares con mucha humedad como los baños o las cocinas.
Ahora bien, si resaltábamos la gran resistencia de los suelos de PVC, la verdad es que ambos son muy resistentes y capaces de durar en magnífico estado durante mucho tiempo.
Asimismo, la instalación de ambos es relativamente sencilla, solo que la de PVC un poco más, y esa es la diferencia entre el vinilo y el PVC.
Ambos son pavimentos de una gran calidad, que pueden ser encontrados a precios inigualables y con notables propiedades.
De la misma manera, no podemos olvidar mencionar la gran facilidad para realizar su mantenimiento y limpieza, así como el largo tiempo que logran lucir prácticamente como nuevos.