Revisa la etiqueta que viene en la cerradura o el marcado que hay en el cilindro antes de instalarla. Muchos de los bombines anti bumping vienen con una marca en el propio paquete o incluso en el mismo cilindro que indica que tu cerradura es antibumping. En ocasiones no siempre aparece la palabra “anti bumping”, porque pueden haber utilizado otros términos como por ejemplo, “anti-bump”, “anti-ganzúa” o “bump-proof”. Si en la etiqueta del producto no lo ves, revisa el cilindro de la cerradura, ya que a veces viene grabado directamente en el mismo, por lo que debes verificar si hay alguna inscripción que lo señale.
Revisa la documentación del producto. La mayoría de los fabricantes proporcionan una especie de libro o etiqueta de instrucciones donde vienen las características del producto señaladas.
Observa el diseño del propio cilindro y compáralo con una cerradura estándar, si la tienes. Un cilindro anti bumping es más complejo que una cerradura habitual, estos suelen tener pines de diferentes longitudes o sistemas que bloquean el cilindro en caso de que hubiese un ataque antibumping.
Pon a prueba tu cerradura anti bumping realizando una prueba. Existen unos kits que simulan lo que sería un ataque anti bumping en tu vivienda, sin embargo, es aconsejable que esto lo realice un profesional, como un cerrajero certificado, para evitar así daños y posibles violaciones de seguridad.
Consulta a un cerrajero. Quizás esta sea la opción más sencilla y rápida de hacer si tienes dudas sobre si tu cerradura es o no anti bumping. Si tu cerradura resulta no serlo, éstos podrán aconsejarte y recomendarte cuál es la mejor opción para garantizar la seguridad en tu hogar.