En caso de accidente, lo primero es lavar inmediatamente la zona con abundante agua, así como avisar a los servicios médicos.
Lo más importante es que el funcionamiento sea sencillo y eficaz.
El accionamiento de la ducha debe realizarse mediante un movimiento sencillo y el caudal de agua debe ser el suficiente para un aclarado rápido y con abundante agua.
La UNE obliga, a que la válvula no se cierre automáticamente tras accionarla.
Las duchas y lavaojos no distarán más de 10 m de los puestos de trabajo indicados y estarán libres de obstáculos y debidamente señalizadas.
Hay que asegurarse de que existen duchas de seguridad apropiadas en los lugares de peligro potencial, y que estas proporcionan inmediatamente una cantidad de agua adecuada para lavar completamente el cuerpo y los ojos en caso de contacto con sustancias peligrosas o quemaduras.
Se dispondrá duchas y lavaojos en las inmediaciones de las zonas de trabajo, donde se manipulen productos químicos peligrosos, fundamentalmente en áreas de trasvase y puntos de toma de muestras.
Durante el transporte de la persona accidentada, también debe continuarse con el lavado, por ejemplo con botellas lavaojos portátiles.
Lo ideal es disponer las duchas de emergencias o lavaojos, a menos de 10-15 metros de las zonas de trabajo con productos peligrosos, intentando evitar puertas u obstáculos todo lo posible, para facilitar el acceso en el momento del accidente, minimizando los tiempos de actuación.
Hay que contar con que se usará en caso de emergencia y la persona accidentada, puede estar nerviosa y es posible que si le ha caído en los ojos no vea, así que la ruta ha de ser lo más fácil posible.