Para convertir una superficie en antideslizante, lo fundamental es tener en cuenta el material del que está fabricada.
Es muy adecuado para los suelos de cerámica.
Gracias a él las baldosas resbaladizas dejan de ser un problema.
Las cintas antideslizantes son un método tradicional para evitar caídas en zonas puntuales como escaleras, rampas o pasillos.
Consiste en pegar unas cintas adhesivas que presentan una superficie rugosa, como de papel de lija.
Existen diferentes variantes de estas cintas adhesivas: las hay especiales para zonas en las que se camina descalzo, cintas que brillan en la oscuridad y otras aptas para el exterior que pueden colocarse, por ejemplo, en caminos de acceso.
Antideslizante en aerosol es una solución muy fácil de utilizar que está especialmente indicada en espacios reducidos como cuartos de baño o, incluso, en bañeras y platos de ducha.
Se trata de una especie de barniz transparente en spray capaz de convertir una superficie resbaladiza en antideslizante.
Para estos suelos se puede aplicar un producto específico que incida sobre el componente de sílice y consiga crear microporosidades en la superficie, lo que aumenta la fricción y reduce la capacidad de deslizamiento.
Puedes realizar una reforma en toda regla para sustituir el suelo por otro que posea cualidades antideslizantes.
O puedes utilizar alguna de las soluciones más sencillas, rápidas y económicas.
El tallado del pavimento es una solución más a la hora de evitar accidentes por resbalones y caídas en casa.
El trabajo ha de realizarlo un profesional y consiste en realizar unas líneas de calado en el pavimento con una maquinaria específica que acaben con la superficie resbaladiza.