Para que un reloj se empañe tiene que ocurrir un supuesto en el que el agua, tanto en estado líquido como gaseoso, penetre a través de la esfera hasta su interior. En el primero de los casos, el reloj se empañará cuando el aire contenido dentro del reloj no sea capaz de absorber más cantidad de vapor de agua. En el segundo, si el líquido penetra y se calienta, se generará vaho que empañará el cristal por dentro.
Para hacer desaparecer la humedad, se pueden utilizar diferentes trucos o caminos. Uno de esos caminos es el de detener el reloj y secarlo con cuidado, sin exponerlo a temperaturas elevadas y alejándolo del contacto con la piel, que también se mantiene a una temperatura que favorece la aparición de vaho.
Para secarlo adecuadamente, es posible introducir el reloj en un tarro con arroz a la espera de que absorba la humedad, truco que suele funcionar tanto con relojes como con aparatos electrónicos. El tiempo de actuación del arroz debe ser de al menos 24 horas, tras ese tiempo se recuperará el dispositivo en perfecto estado, aunque siempre puede haber excepciones si el agua hubiese afectado a los mecanismos internos.