Los científicos también midieron el tamaño del espacio peripersonal de los participantes. Esta es el área del espacio directamente alrededor de nuestro cuerpo que el cerebro trata de una manera especial, ya que nos permite interactuar con el mundo externo. Descubrieron que esta área del espacio, que define los límites del yo, es más pequeña en las personas con autismo. Un espacio peripersonal más pequeño puede explicar ciertos comportamientos que a veces se ven en personas con autismo, como acercarse a otros más estrechamente de lo que prescriben las normas sociales, o tener dificultades para considerar las comunicaciones provenientes de su espacio personal como dirigidas hacia ellas. La primera autora, la estudiante de doctorado Cari-lene Mul, señala: "Durante mucho tiempo, el autismo se ha considerado como un trastorno del yo, ya que algunas personas con autismo tienen dificultades para acceder a los recuerdos de sí mismos y usar pronombres personales como "mí" y "yo". "Queríamos descubrir si se podría decir qué aspectos más fundamentales del yo, la sensación de que tu cuerpo te pertenece y que tu yo está ubicado dentro de él, podrían alterarse en las personas con autismo", cuenta.