Si vas a insonorizar una pared, la mejor opción es construir un segundo tabique y que el espacio interior esté ocupado por un material absorbente. Los más habituales son la espuma de poliuretano. Esta espuma se aplica en spray, se inyecta dentro de los muros ya cerrados y se distribuye de forma uniforme. También puedes usar paneles de fibras minerales. De su grosor depende el grado de aislamiento. A la hora de aislar acústicamente un techo, el procedimiento es parecido a la pared. Se trata de construir un falso techo e introducir material aislante en su interior. Si quieres disminuir la vibración de las pisadas y vas a insonorizar suelos, una opción económica y efectiva son las losas de material aislante como el poliestireno. Otro punto clave de la entrada de ruido son las ventanas. Si vas a insonorizar ventanas, deberás prestar atención al cristal. El aislamiento en ventanas es proporcional al grosor del cristal que hayas elegido, por eso, mejorará sustancialmente si instalas ventanas de acristalado doble. También es importante el tipo de cristal: los hay para aislar de la luz, del ruido o de ambos. La perfilería de las ventanas también es un punto a tener en cuenta. Mientras que el aluminio es más ligero, las de PVC te regalarán más aislamiento acústico ya que amortiguan los ruidos en lugar de hacerlos rebotar. En cuanto al tipo de cierre, las ventanas oscilobatientes - que se abren por arriba y por el costado - son las que evitan mejor la entrada de ruidos del exterior. Comprueba el cierre de puertas y ventanas. Asegúrate de que cierren bien y en caso de que las puertas no lleguen hasta el suelo, puedes instalar un barredor que te ayudará a aislar la habitación acústicamente.