Currículo se refiere a todo lo que se enseña en la escuela, abarcando experiencias, contenidos y actividades dentro del contexto educativo.
El currículo escolar debe proporcionar oportunidades de aprendizaje para que todos los estudiantes logren los aprendizajes necesarios y desarrollen al máximo sus capacidades.
El currículo tiene que reconocer, respetar y responder a las capacidades, necesidades e intereses de todos los estudiantes, considerando aspectos como el género, grupos étnicos, razas, religiones, capacidades y discapacidades diferentes, clase social o religión.
La diferenciación curricular es el proceso de modificar o adaptar el currículo según los distintos niveles de capacidad de los estudiantes de una clase.
Para llevar a cabo la diferenciación curricular, es posible adecuar o diferenciar los objetivos específicos, contenidos a aprender, estrategias metodológicas, tareas a realizar, recursos y materiales, y la evaluación de los aprendizajes.
El currículo debe ser flexible para responder a las necesidades especiales de los estudiantes y a la diversidad presente en las aulas.
Las interacciones entre alumnos y profesores, los recursos, las actitudes, expectativas y comportamientos de la familia, profesores y compañeros influyen en las oportunidades de aprendizaje en el contexto escolar.
La adaptación del currículo permite que su puesta en práctica responda a las diferencias de los estudiantes, como se sugiere en investigaciones de Drapeau, Gartin y otros, y Gregory y Chapman.
El currículo escolar es un elemento más en el aprendizaje de los estudiantes, moldeado por las características personales de cada alumno, experiencias previas, valores y conocimientos que traen a la escuela a través del aprendizaje informal.
La flexibilidad en el currículo es esencial para asegurar que todos los estudiantes tengan acceso a oportunidades de aprendizaje efectivas y relevantes para sus necesidades y capacidades individuales.