Se recomienda instalar principalmente puertas translúcidas resistentes al fuego: En locales de oficinas, En salas con riesgo de incendio; En salidas de escaleras, Salidas de ascensores, En pasillos de pisos. Las puertas cortafuegos acristaladas deben instalarse como puertas de entrada: En subestaciones eléctricas; En cámaras de ventilación; Para locales de centrales térmicas; Para almacenes de materiales combustibles; Para diversas salas técnicas situadas en sótanos y plantas bajas de edificios. La principal característica técnica de las puertas cortafuegos es su límite de resistencia al fuego. Este parámetro define el intervalo de tiempo que una puerta cortafuegos puede soportar los efectos de las altas temperaturas y, gracias a sus cualidades protectoras, impedir la penetración del fuego y el humo en el local donde puedan encontrarse personas. Las puertas cortafuegos pueden tener una resistencia al fuego de 30, 60, 90 y 120 minutos. La necesidad de puertas cortafuegos y el tipo de su diseño deben determinarse en la fase de desarrollo del proyecto de construcción de un edificio nuevo o de reconstrucción de una estructura existente. Para ello se tiene en cuenta: la finalidad de los locales, su volumen, el número de plantas, la clase de riesgo de incendio, la presencia de diversos sistemas de protección contra incendios, etc.