La clasificación en zonas tiene como objetivo principal determinar y delimitar las áreas en que se pueden formar atmósferas explosivas. Esta clasificación es una forma de categorizar la peligrosidad del área, debida a la presencia de una atmósfera explosiva, en función de la mayor o menor frecuencia con que se produce y su permanencia.
Para realizar esta clasificación de zonas es necesario conocer el tipo de sustancia que origina la atmósfera explosiva, la existencia de la atmósfera explosiva y la presencia de la atmósfera explosiva.
Se clasificará según la duración de dicha atmósfera.
En lugares con presencia de gases o vapores inflamables, se subdividen en función de la probabilidad de presencia de la atmósfera explosiva en Zona 0, Zona 1 y Zona 2.
La Zona 0 es de presencia permanente o durante largos periodos de tiempo.
La Zona 1 es susceptible de formarse en condiciones normales de trabajo de manera ocasional.
La Zona 2 es de presencia poco probable y en caso de producirse lo hace por cortos periodos.
En lugares con presencia de polvo combustible, se distingue la Zona 20, la Zona 21 y la Zona 22.
La Zona 20 es aquella en la que hay o puede haber polvo combustible durante las operaciones normales de funcionamiento, puesta en marcha o limpieza, en cantidad suficiente para producir una atmósfera explosiva.
La Zona 21 es aquella en la que la nube o capa de polvo es susceptible de formarse en condiciones normales de trabajo.
La Zona 22 es de presencia poco probable y por cortos periodos en condiciones normales de trabajo.